Aguas quietas no empiezan a describirte. Tu Sol en Tauro presenta un exterior calmado, sereno y agradablemente arraigado. Tu Luna en Escorpio corre tan profundo que toca lugares que la mayoría teme visitar. Esta oposición entre tus luminarias crea una de las combinaciones de personalidad más poderosas de la astrología.
Venus y Plutón gobiernan tu Sol y tu Luna: belleza y transformación, placer y poder, la flor y la raíz. Entiendes que la belleza real tiene profundidad, que el placer duradero requiere honestidad y que la verdadera seguridad viene de comprender las fuerzas que la destruyen. Esto te da una madurez y profundidad psicológica que es evidente incluso desde la infancia.
Tu posesividad es legendaria. Tanto Tauro como Escorpio son signos fijos, ambos tratan con la propiedad y el valor, y ambos se aferran con notable tenacidad. Cuando amas, es absoluto. Cuando pierdes, el dolor cala hasta los huesos. No haces nada a medias, lo cual te convierte en el amigo más leal y el enemigo más devastador.