Eres tierra de principio a fin: la personalidad más arraigada, sensual e inquebrantable del zodíaco. Con ambas luminarias en Tauro, hay una hermosa consistencia en quién eres. Lo que la gente ve es lo que obtiene, y lo que obtiene es alguien cuya palabra es tan sólida como la piedra y cuya lealtad es tan profunda como raíces.
Venus rige tanto tu Sol como tu Luna, lo cual duplica tu capacidad para la belleza, el placer y la apreciación material. Experimentas el mundo a través de tus sentidos con más intensidad que casi cualquier otra persona. Una pieza musical hermosa puede conmoverte hasta las lágrimas. Una comida perfecta puede sentirse trascendente. La textura de una tela bien hecha no es solo agradable: es significativa.
El desafío del doble Tauro es el del impulso. Iniciar cosas puede sentirse enorme cuando cada célula de tu cuerpo está calibrada para sostener en lugar de iniciar. Una vez en movimiento, eres imparable. Pero ese primer empujón --el momento de elegir el cambio sobre la comodidad-- es donde enfrentas tu mayor resistencia.